Reflexion de un ufologo trabajando con los cientificos
Es curioso cómo en el debate sobre el fenómeno OVNI se establece una división entre ufólogos y científicos, como si fueran grupos separados y opuestos. Sin embargo, los ufólogos más reputados son, en muchos casos, científicos con formación rigurosa. Un claro ejemplo de esto es el doctor J. Allen Hynek, astrónomo y consultor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el Proyecto Blue Book, quien pasó de ser un escéptico a reconocer la seriedad del fenómeno y la insuficiencia de las explicaciones convencionales.
El problema radica en que se pretende establecer un punto de inicio arbitrario para el fenómeno OVNI en 1947, con el avistamiento de Kenneth Arnold. Sin embargo, la historia está llena de relatos sobre objetos aéreos anómalos mucho antes de esa fecha. Plinio el Viejo, en su "Historia Natural", describe objetos en el cielo con formas comparables a escudos de tribus europeas, lo que sugiere que ya en la antigüedad se reportaban eventos similares. El historiador romano Tito Livio también menciona avistamientos de objetos brillantes en el cielo en el siglo III a.C. En la Edad Media, existen relatos de monjes que registraron fenómenos aéreos inexplicables, como el avistamiento de una gran esfera luminosa en el cielo de Francia en el año 842.
Durante los siglos XIX y XX, los periódicos de múltiples países publicaron artículos sobre objetos voladores no identificados. Un caso destacado es el avistamiento de un "dirigible misterioso" en los Estados Unidos en la década de 1890, reportado por numerosos testigos y medios de la época. Asimismo, en 1933 en Italia, el régimen de Mussolini presuntamente investigó un caso OVNI, conocido como el "Caso Roswell italiano", según documentos que salieron a la luz en años recientes.
Otra cuestión preocupante es la actitud de ciertos científicos autodenominados escépticos, quienes, al debatir sobre el tema, rechazan artículos científicos que abordan la cuestión de manera rigurosa y, en cambio, apelan a interpretaciones personales o a argumentos de autoridad. No es un enfoque científico desechar pruebas o informes solo porque no se alinean con un paradigma preexistente.
Numerosas asociaciones científicas han abordado el fenómeno OVNI sin desestimar la hipótesis extraterrestre ni ninguna otra explicación plausible. Un caso emblemático es el del valle de Hessdalen en Noruega, donde desde hace décadas universidades han estudiado las luces anómalas que aparecen en la región. Investigadores del Proyecto Hessdalen, en colaboración con instituciones como la Universidad de Østfold, han utilizado equipos avanzados para monitorear el fenómeno y han registrado anomalías electromagnéticas y variaciones en la radiación ionizante, sin una explicación clara hasta el momento.
De hecho, algunos de los casos más intrigantes han sido objeto de estudios por parte de universidades de prestigio, y en sus informes se han calificado como "inexplicables". Un documento clave en este sentido es el informe COMETA, elaborado en Francia por un grupo de científicos y expertos militares en 1999, quienes, tras emplear el método científico, concluyeron que la hipótesis extraterrestre es una de las más viables para explicar ciertos avistamientos.
Otro caso relevante es el del Pentágono, que en los últimos años ha desclasificado documentos y vídeos de encuentros con UAPs (fenómenos aéreos no identificados) registrados por pilotos de la Marina de los EE.UU., como los famosos vídeos "Gimbal", "GoFast" y "FLIR1". Estos casos han sido investigados por el Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP), liderado por el exfuncionario del Departamento de Defensa, Luis Elizondo. En sus declaraciones, Elizondo ha insistido en que algunos de estos objetos presentan características que desafían la tecnología conocida, lo que sugiere la necesidad de una investigación científica seria.
En esta misma línea, la agrupación ufológica UNIFA (Unión de Investigadores de Fenómenos Anómalos) ha trabajado durante más de 40 años en la investigación del fenómeno OVNI, colaborando con científicos de diversas disciplinas alrededor del mundo. Esta organización ha contribuido con datos empíricos, análisis de casos y documentación detallada que ha permitido un enfoque más objetivo del tema. Su trabajo demuestra que la ufología y la ciencia no tienen por qué ser excluyentes; por el contrario, pueden sentarse en una misma mesa para discutir el fenómeno y encontrar puntos en común que permitan desarrollar investigaciones de manera mancomunada. Este es el camino ideal para abordar un fenómeno complejo que aún desafía nuestra comprensión.
Paradójicamente, los científicos escépticos parecen haber establecido una pauta sobre lo que se debe decir en este debate, sin presentar artículos científicos sólidos que respalden su postura, y atacando a quienes sí los presentan. En este contexto, publicaciones como el "Journal for Scientific Exploration" han brindado un espacio a estudios rigurosos sobre el fenómeno, donde se aplican métodos científicos sin prejuicios. Investigadores como Jacques Vallée, astrofísico y experto en informática, han señalado que el fenómeno OVNI podría implicar aspectos físicos y psíquicos desconocidos, lo que amplía aún más las posibilidades de estudio.
En definitiva, el fenómeno OVNI no es un simple tema de creencias o especulaciones, sino un campo de estudio que merece un análisis objetivo y científico. La ciencia debería estar abierta a investigar cualquier fenómeno anómalo sin preconcepciones y sin miedo a desafiar paradigmas establecidos. El avance del conocimiento no se da desde la negación arbitraria, sino desde la exploración rigurosa de lo desconocido.
Hoy el Instituto Dra. Anatyatsin Sagrario Mendoza refuerza está idea trabajando codo a codo ciencia y ufologica
Siempre están invitados a integrarlo por la ufologica no la hace un grupo de personas ...LA HACEMOS TODOS
Ing. Adolfo Gandin Ocampo
UNIFA
Instituto Dra. Anatyatsin Sagrario Mendoza